Serú Girán: el abrazo sagrado del rock argentino
David Lebón y Pedro Anzar retomaron la marca de una de las agrupaciones íconos del rock en Latinoamérica. Charly les dio su bendición.

Por: Buque de Papel
Hay momentos en la historia de la música en los que el escenario deja de ser una plataforma de entretenimiento para convertirse en un templo de la memoria. Eso fue exactamente lo que ocurrió hoy con la presentación especial de David Lebón y Pedro Aznar, celebrando y custodiando el legado inmortal de Serú Girán. La sola presencia de estos dos gigantes de la música sudamericana generó una reverencia casi religiosa entre los miles de asistentes de distintas generaciones que colmaron el Simón Bolívar.
Acompañados por un ensamble de músicos excepcionales que interpretaron con rigor dinámico cada arreglo histórico, Lebón y Aznar repasaron las piezas maestras que redefinieron el rock en español entre finales de los años setenta y comienzos de los ochenta. La combinación entre la voz cálida y la guitarra virtuosa de Lebón con la brillantez técnica, el bajo impecable y la emotividad vocal de Aznar creó una vibración única. Escuchar esas complejas armonías vocales y métricas sofisticadas flotando sobre el cielo bogotano fue una experiencia poética y sanadora.
Cuando se ha recorrido tanto la carretera de la música, las anécdotas quedan impregnadas a flor de piel, y ambos recordaron esos primeros momentos donde anotaban los arreglos del bajo y las intenciones de voz, con letras garrapateadas de Charly García y el fallecido baterista, Oscar Moro, los otros dos integrantes originales de Serú. Nunca imaginaron que cuatro décadas después llevarían esa música fuera de Argentina, a miles de jóvenes en Bogotá, quienes cantarían cada estrofa de memoria.
El show fue un homenaje no solo a la banda original, sino a la resistencia cultural del rock como vehículo de libertad y poesía. Las lágrimas, los abrazos entre padres e hijos y el aplauso ensordecedor que despidió a Lebón y Aznar confirmaron que las canciones de Serú Girán no pertenecen al pasado, sino que constituyen una herencia viva que continúa marcando el rumbo de la música de nuestro continente.
