Ratones Paranoicos: y sí lograron su pedazo
Era una cuota pendiente que los máximos exponentes "rolingos" vinieran a Rock al Parque. Debutantes absolutos y con altura.

Por: Buque de Papel
Menos mal antes de que Juanse o alguno de los ratones se murieran, había que verlos en vida en Bogotá y en un escenario como el Plaza, en Rock al Parque. Por fin, esa nota al margen se cumplió y con creces.
Formados en el barrio de Devoto, Buenos Aires, en 1983, Ratones Paranoicos se consolidaron como el estandarte definitivo del stone rock latinoamericano. La agrupación argentina, fuertemente influenciada por el sonido crudo de The Rolling Stones, The Stooges y el punk de finales de los 70, construyó un catálogo caracterizado por la inmediatez de sus rítmicas, estructuras armónicas directas y la presencia frontal de su vocalista.
La alineación histórica sobre la tarima del Plaza estuvo integrada por Juanse (Juan Sebastián Gutiérrez) en la voz principal y guitarra rítmica, Pablo "Sarcófago" Memi en el bajo, Pablo "Sarca" Cano en la guitarra líder y Roy Quiroga en la batería. Este ensamble de cuatro piezas mantuvo una coherencia sonora a lo largo de cuatro décadas, convirtiéndose en una referencia obligada para el circuito del rock en español. Y mucho más cuando interpretaron sus himnos “El rock del gato” y “El rock del pedazo”, aquel en el que radiografiaron la Buenos Aires de inicios de los 90, donde la falopa era recurrente en la vida nocturna y se preguntaban también donde estaba la rebeldía y el exceso.
En su catálogo discográfico destacan producciones esenciales publicadas bajo firmas independientes y sellos mayoritarios. Su debut homónimo Ratones Paranoicos (1986) fue seguido por obras emblemáticas de la escena suramericana como Los Chicos Quieren Rock (1988), Fuego Sagrado (1989) y Fieras Lunáticas (1991), esta última grabada con la producción de Andrew Loog Oldham, histórico mánager de The Rolling Stones. De estos trabajos se desprendieron himnos del rock argentino como «Rock del Gato», «La Nave», «Carol» y «Sucia Estrella».
Durante su presentación estelar en el Escenario Plaza en la jornada final de Rock al Parque, la banda bonaerense desplegó una ejecución enfocada en el pulso rítmico, la distorsión analógica de guitarras de caja y la solidez de una sección rítmica histórica. La actuación reafirmó el vigor técnico de un proyecto que ha superado múltiples etapas de grabación y giras internacionales sin alterar su matriz estilística original.
