Nicolai Fella: poesía urbana y desnudez del alma
El hip-hop, la canción de autor y el spoken word encontraron su punto de fusión más elevado en su presentación de Rock al Parque 30 años.

Por: Buque de Papel
Reconocido ampliamente por su trayectoria como líder y vocalista de Los Petit Fellas —agrupación con la que construyó un catálogo fundamental para la música urbana y alternativa colombiana a través de producciones como Historias Mínimas (2014), Formas para Cruzar el Charco (2017) y la trilogía 777—, el artista bogotano se presentó en esta jornada para desplegar su dimensión solista.
Lejos de ser una mera revisión de sus éxitos conocidos, su propuesta en directo se configuró como un espectáculo profundamente conceptual, estructurado alrededor de la palabra hablada como eje estético y narrativo, otorgándole una densidad verbal que rivalizó en fuerza con la contundencia de las guitarras y las bases rítmicas de su ensamble.
Fella pisó el escenario con el aplomo de un creador que conoce al detalle las dinámicas complejas de la urbe y posee las herramientas literarias para traducirlas en versos afilados, poéticos y exentos de efectismos. La puesta en escena estuvo marcada por una dinámica de constante fluctuación de intensidades: pasajes de marcada introspección, donde la voz desnuda sobre el silencio o sobre mínimos arreglos armónicos dominaba la explanada, se alternaron con explosiones sonoras en las que el jazz, el funk, el soul y el rock alternativo se entrelazaron de manera orgánica.
Esta amalgama instrumental funcionó como el marco idóneo para desarrollar reflexiones profundas sobre la memoria colectiva, el paso del tiempo, la fragilidad humana y la vida cotidiana en Bogotá.
El ensamble de músicos que acompañó a Nicolai en la tarima evidenció un rigor técnico sobresaliente, capaz de transitar entre matices dinámicos exigentes y pasajes de pura improvisación controlada. Cada instrumento —desde la sección rítmica hasta las líneas melódicas de los vientos y teclados— se subordinó a la narrativa lírica, construyendo atmósferas que amplificaban el dramatismo y la poética de los textos. La interpretación vocal de Fella, caracterizada por su métrica precisa y un timbre cargado de dramatismo natural, mantuvo la atención de la multitud durante la totalidad de su intervención, demostrando un dominio escénico fundamentado en el contenido más que en el espectáculo superficial.
La presentación de Nicolai Fella ratificó que la vigencia de un proyecto musical reside en la densidad de su discurso conceptual y en la honestidad de su planteamiento. Su propuesta, ejecutada con una factura técnica impecable y una sensibilidad lírica singular, reafirma su condición de figura imprescindible dentro de la canción de autor y la poesía urbana contemporánea en Colombia. En un espacio históricamente dominado por la distorsión y el volumen, su concierto demostró con solidez que la palabra articulada y el compromiso narrativo poseen la misma capacidad de convocatoria e impacto colectivo que las expresiones de mayor poder en decibeles de Rock al Parque.

Bándalos Chinos: rigor y elegancia independiente
Por: Buque de Papel
El pop de factura elegante, la estética synth-wave y el groove bailable de Bándalos Chinos transformaron la jornada en una demostración de precisión musical, sofisticación instrumental y dominio del lenguaje escénico.
La agrupación argentina, originaria de Beccar, en la provincia de Buenos Aires, y consolidada como una de las referencias más sólidas de la renovación del pop independiente en América Latina, pisó la tarima bogotana para certificar el excelente momento formal por el que atraviesa su carrera. Con una discografía de amplio reconocimiento crítico que incluye trabajos clave como BACH (2018) —grabado en el emblemático estudio Sonic Ranch bajo la producción de Adán Jodorowsky—, Paranoia (2020) y El Big Blue (2022), el sexteto ofreció un concierto caracterizado por un sonido pulido y un rigor técnico impecable.
Desde los primeros compases del espectáculo, la banda liderada por el vocalista Goyo Degano logró articular una propuesta sonora continua y sin fisuras. Respaldado por Iñaki Colombo y Salvador Colombo en las guitarras y teclados, Nicolás Rodríguez en el bajo, Matías Verduga en la batería y Tomás Báez en las percusiones, el grupo desplegó un repertorio centrado en la interacción rítmica entre el funk clásico, el pop de los años ochenta y las texturas electrónicas contemporáneas.
Lejos de relying únicamente en pistas preconcebidas, la interpretación en vivo de Bándalos Chinos destacó por el carácter orgánico de sus ejecuciones: guitarras afiladas con marcados rasgueos funky, líneas de bajo melódicas pero firmes en el tiempo, y capas de sintetizadores que aportaron volumen y espacialidad al conjunto.
En el apartado vocal y de presencia en tarima, Degano demostró una solvencia técnica destacada, manteniendo la afinación, el control de la respiración y el registro melódico mientras se desplazaba por el escenario. La interacción con el público fue sobria y centrada en la fluidez del repertorio, permitiendo que la música fuera el vehículo principal de conexión. El recorrido por sus composiciones más aclamadas exhibió la efectividad de sus estructuras armónicas y el cuidado puesto en la confección de los coros, elementos que han definido el sello de identidad de la banda en el circuito internacional.
El paso de Bándalos Chinos por Bogotá dejó en evidencia el altísimo nivel de producción que ha alcanzado el pop alternativo del Cono Sur en la última década. La agrupación rebasó las expectativas del formato festival, gracias a una ejecución instrumental impecable, una ingeniería de sonido limpia y una selección de canciones que equilibró la nostalgia estética con la frescura melódica. Su presentación en Rock al Parque 30 años dejó en claro que el rigor interpretativo, el cuidado por el detalle técnico y la elegancia compositiva tienen un lugar ganado con total solvencia en la programación de los grandes escenarios del continente.
