Willie Colón: trombón callejero   

Es indiscutible el legado que Colón dejó para la música caribeña y mundial. Su performance constituyó el invento de la identidad latina en Estados Unidos.

Por: Buque de Papel, con el apoyo de Gemini. Fotos: prensa artista


Hubo un tiempo en que el Bronx no era un barrio, sino una zona de guerra. En medio de ese asfalto hirviente, un adolescente de quince años decidió que el trombón no era un instrumento de orquesta sinfónica, sino un arma de fuego cargada de identidad. Willie Colón no inventó la salsa —si es que alguien puede adjudicarse tal milagro—, pero sí le dio su pasaporte de criminalidad poética y su conciencia de clase.


Cuando Colón apareció en la escena de Nueva York a finales de los años 60, el mercado exigía latinos sonrientes y música de salón. Willie respondió con la portada de un disco donde se le buscaba por el FBI. Esa estética de "gánster" no era un capricho publicitario; era el reflejo de una comunidad puertorriqueña que se sentía sitiada.


Colón apostó por la crudeza. Junto a un joven Héctor Lavoe, creó una fórmula imbatible: la elegancia de los arreglos de viento combinada con la narrativa del crimen, la pobreza y la esperanza del New York Puerto Rican.


Su legado musical se sostiene sobre un trípode de hierro: la crudeza del sonido (un trombón que suena a metal chocando contra el pavimento), la apertura rítmica (integrando el jazz, el bossa nova y el folclore boricua) y la capacidad de ser el "curador" de los mejores talentos. Sin la visión arquitectónica de Colón, es probable que las voces de Héctor Lavoe o Rubén Blades no hubieran encontrado el eco universal que hoy ostentan.


Álbumes como Cosa Nuestra (1969) y El Juicio (1972) no solo vendieron discos; definieron una estética. La sofisticación rítmica que alcanzó su cúspide en "Siembra" (1978), el álbum más vendido en la historia de la salsa, realizado junto a Rubén Blades.

 Colón entendió antes que nadie que el Caribe era una sola nación dividida por el mar, y su música fue el puente que unió el Harlem español con Caracas, Cali y San Juan.



(Su última presentación. 2025)


Cuando su sonido chirrió


La vida de "El Malo" no ha estado exenta de claroscuros que alimentan la mitología de la salsa. Aquí los puntos donde la leyenda se cruza con la controversia:


Polémica / Leyenda

¿Iniciador de Héctor Lavoe?


Es el estigma más pesado. Existe la leyenda urbana de que Colón introdujo a "El Cantante" al consumo de cocaína. Colón ha sido enfático: "Héctor ya traía sus demonios". Los biógrafos serios coinciden en que la dinámica del Bronx y la fama repentina fueron el verdadero catalizador, no una inducción personal de Willie.


La Guerra de los Egos


Su ruptura con Rubén Blades es la "tragedia griega" de la salsa. Tras años de éxito, una demanda por incumplimiento de contrato en un concierto de reencuentro los separó. La reconciliación parece hoy un imposible jurídico y personal.


El "Gángster" Real


En sus giras por Latinoamérica en los 70, su imagen de delincuente era tan convincente que las autoridades de varios países registraban sus instrumentos buscando armas. Fue víctima de su propio éxito de mercadeo.


Activismo y Redes


En su madurez, Colón pasó del trombón al teclado de Twitter (X), donde sus posturas políticas conservadoras y críticas hacia gobiernos de izquierda en la región le han ganado tantos detractores como defensores. Su último trino lo lo confirma pero invita a la reflexión: “la generación joven de hoy no ha vivido lo suficiente como para realmente saber o comprender. Aprenden a través de rumores, adoctrinamiento, y procesan todo mediante la única herramienta que tienen, que es la emoción. Esto hace que les resulte fácil llegar a una conclusión que es abiertamente falsa. No logran conectar las diferentes agendas peligrosas ni comprender cómo, de manera subrepticia, se entrelazan en un plan unificado de dominación total y sometimiento”, escribió.

 

Un legado entre generaciones


El legado de Colón es doble. Por un lado, es el innovador técnico: su uso del trombón como voz principal cambió la instrumentación de las orquestas. Por otro, es el cronista urbano: le dio voz al inmigrante, al marginado y al "guapo" del barrio. Sin Willie Colón, la salsa habría permanecido en los salones de baile refinados, perdiendo la urgencia de la calle que la hizo universal.

Willie Colón sigue siendo, ante todo, un sobreviviente. Desde los tiroteos ficticios en sus portadas hasta las tragedias reales de sus compañeros de banda, el "Trombonista del Barrio" ha demostrado que la música es el único lenguaje capaz de redimir hasta al más "malo".



Es en esencia, el cronista que puso banda sonora a la diáspora. Un hombre que, entre la elegancia del arreglista y la rudeza del hombre de esquina, logró que el mundo entero aprendiera a pronunciar el orgullo de ser latino.