Indio Solari: partió el creador del pogo más grande del mundo

“Cuando la noche es más oscura

Se viene el día en tu corazón”

Juguetes perdidos – Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota


Por: Buque de Papel, Buenos Aires


Como la estrella de rock que fue, la despedida terrena de Carlos Alberto Solari, “El Indio” generó hasta incidentes en plena manifestación pública como velatorio y que se llevó a cabo en la Plaza de Mayo, en la capital argentina.


El dolor por la partida del músico y quien fuese líder del grupo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, marcando un estilo propio y una columna basal en el rock nacional argentino, se desbordó para quienes soportan la actual coyuntura política en el país, llamada brecha, lucha contra la casta, Cukas, gorilas, mierdimileístas, enfrentamiento que se radicaliza con el paso de los días. Era cuestión de tiempo y había excusa para que la policía arremetiera y la gente no se dejara.


Pero lejos de la anécdota del enfrentamiento diario, en el aire flota el vacío por la partida de quien con trabajo y coherencia en su trabajo artístico se convirtió en ícono de la cultura popular y musical argentina. Y fue tal ese rigor que el poder de convocatoria no lo abandonó nunca, ni siquiera cuando se rompió la amistad y, para siempre, con Skay Beilinson, por derechos de los videos y del material fílmico, llevando a la disolución de Patricio Rey, en 2001.


Reinventado como solista también llenó estadios sin publicidad, lejos del mainstream que tanto denostó y de una tensa relación con el periodismo, herramientas de los poderes económicos de los grupos empresariales que manejan al país desde la política y desde la comunicación.


Fue tal esa convocatoria que sus fanáticos decidieron bautizar al movimiento de seguidores como “La misa ricotera”, la misma que llenó la Plaza de Mayo, los estadios de Huracán, River, Kempes y Racing; en las ciudades de Rosario y Mar del Plata, y cuanto concierto se informaba, como el del estadio Único de La Plata, en 2008, cuando se le ocurrió en plena canción “Jijiji”, decir: “vamos a hacer el pogo más grande del mundo”. Y la producción del concierto, que luego fue lanzado en DVD, le sacó humo al switcher con todas las cámaras captando a todo el estadio, no solo el campo o gramilla, también las tribunas, en plena expresión del rock, como es el pogo.


Ni hablar de los conciertos en Tandil, con 200 mil espectadores, superando en 50 mil el número de habitantes, en 2016. En Olavarría  metió 350 mil personas, triplicando el número total de esta población de 100 mil habitantes, en 2017, donde hubo destrozos y desmanes. 



Hasta que el cuerpo empezó a pasarle factura: el parkinson, Míster Parkinson como él mismo lo bautizó al confirmar que lo sufría ganó la partida el pasado viernes 5 de junio, a los 77 años. De inmediato, el afamado se convirtió en mito; uno más de la cultura, de la música, de líricas y de los artistas que no volverán.


Atrás quedará la crítica malsana de que las letras de sus canciones no se entendían: claro, en pleno reinado de lo elemental, el cerebro precisamente es el gran ausente. Así no más, y sin entenderlas o darles mil vueltas, al que no le importa se las goza de igual manera y trata, aunque sea, de vivenciarlas para sí.


Sus últimos años los mantuvo recluido en su casa de Parque Leloir, Villa Udaondo, con pocas visitas y ninguna exposición mediática. Escribió letras e hizo música hasta donde pudo y publicó su últimos trabajo disco como el álbum El Ruiseñor, El Amor y La Muerte, en 2018. Desde 2024, comenzó la época de grabar en su estudio y lanzamiento de sencillos, como La Marcha que les debía, junto a sus incondicionales de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado; y en 2025, Ufa! Otro día en el paraíso, con la banda El Míster y Los Marsupiales Extintos. Grabó en vida 167 temas.


Testigo de los cambios en Argentina, desde el desencanto por el gobierno postdictadura de Alfonsín, finalizando los 80, toda la década de Menem, el corralito, el kirchnerismo, y el galope inflacionario que no bajó más, Solari y sus músicos conectaron con esa realidad que afectaba a todos en una sociedad rota, con miedo y esperanzada en un cambio que se sigue anhelando.


Hace dos semanas recibió el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires, (UBA), como “reconocimiento a su trascendental aporte a la cultura popular y a la construcción de un lenguaje único en la música nacional”.

Así que, haciendo un ejercicio totalmente subjetivo, dejamos acá los discos que más nos tocaron una vez los conocimos ya grandes en Argentina, por ejemplo, Juguetes Perdidos. En Colombia Patricio Rey ni el Indio Solari nunca sonaron en radio.