Edición 278

La Noche de Velitas también se vive a nivel local

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Alumbrado popular en Bogotá

El camino de las velitas. Foto: Gloria Lugo. El Buque de Papel.

Con la celebración de la Noche de Velitas, se dio inicio oficialmente a las fiestas de Navidad.  Mientras en dos de los grandes parques de Bogotá algunas personas se reunieron para disfrutar de los juegos pirotécnicos, otras personas decidieron quedarse en su barrio para encender las velitas al frente de las casas.

“¿Vecina quiere una copita de vino?”, esta es una de las frases que más se oye durante la noche de velitas en algunos de los barrios de nuestra ciudad.

El 7 de diciembre no es sólo la fecha en la que se prende la iluminación navideña y se  encienden unas velitas afuera de nuestros hogares, además ésta es una fecha en la que se puede compartir un grato momento con los vecinos de la cuadra y por qué no, del barrio.

Decoración navideña en barrios de Bogotá

Iluminación navideña en todo su esplendor. Foto: Gloria Lugo. El Buque de Papel.

Durante los casi veinte años que he vivido en Bosa, recuerdo que la celebración de las velitas es algo particular. Cuando era pequeña y recién llegamos al barrio, no conocíamos a nadie, pero contamos con la gran suerte de trastearnos en un diciembre y esto nos dio la oportunidad de hacer amigos inmediatamente, ya que el siete, todos salimos a poner velitas, y mientras los grandes conversaban con los vecinos, yo me dedicaba a jugar con mis nuevos amigos, a encender una que otra “Chispita Mariposa” (luces de bengala) y a ver cómo los adultos prendían volcanes y otros juegos pirotécnicos.

Actualmente, la noche de velitas en mi barrio no ha cambiado mucho: los niños se reúnen para jugar, los adultos se saludan y se ponen a conversar de sus trabajos y sus planes para vacaciones, y mientras las velas se acaban se comparten unas copitas de vino y una pruebita de las tradicionales galletas navideñas. La única diferencia es que por la seguridad de los niños, en Bogotá ya no se puede usar pólvora, pero aún así, los juegos de “la lleva de colores”, “ponchados” y “escondidas” le ponen la emoción de la noche para los niños.

Los preparativos

Los niños y la navidad

Espiritu navideño en los niños. Foto: Gloria Lugo. El Buque de Papel.

Para muchos la época decembrina comienza a partir noviembre, desde el momento mismo en que el comercio empieza a poner a la venta todos los adornos navideños, juguetes y árboles, pero en Bosa nos damos cuenta de que llegó Navidad los primeros días de diciembre, cuando los vecinos salen a lavar sus casas, algunos pintan la fachada de un color nuevo,otros simplemente le dan unos retoques al color que ya tienen y todos ponen las instalaciones con las luces y los adornos como botas y coronas en las ventanas.

Luego de empezar por casa, los vecinos se reúnen para hacer una colecta de dinero, con el cual compran pintura, festones y luces. En los andenes de la cuadra aparecen los bordes pintados con los tradicionales colores navideños (rojo y verde), además de algunas figuras como Papá Noel, muñecos de nieve, árboles y coronas de navidad; por toda la mitad de la calle y a unos tres metros de altura, se extienden de casa a casa los festones y las instalaciones con las luces de colores.

La noche clave

Árbol Navideño en la calle

Un árbol de navidad muy natural, que adorna la cuadra. Foto: Gloria Lugo. El Buque de Papel.

Después que la cuadra ha quedado decorada y lista para la ocasión, a eso de las 6:00 de la tarde se empiezan a abrir las puertas de las casas, velitas de diferentes tamaños y colores son puestas al frente de las casas, algunas simplemente pegadas sobre el andén con un poco de cera derretida, otras puestas dentro de novedosos recipientes como bolsas de papel, tarros de aceite, tablas de madera (para no ensuciar la pintura nueva) y hasta creativos faroles hechos con botellas de gaseosa.

Luego de encender las velitas, alguno de los vecinos saca su equipo de sonido a la calle, para compartir con todos los demás el último cedé que salió al mercado, con una colección de las más de cincuenta canciones típicas de navidad. Mientras unas personas cantan las canciones que todos nos sabemos, otros se animan a bailar, como para dar inicio oficial a las festividades decembrinas.

Para completar la celebración y como señal certera de que “llegó diciembre con su alegría…”, como dice la canción, de una de las casas sacan la botella de vino y las galletas tradicionales, las de marca Caravana, para compartir con todos, eso sí, dejando espacio para lo que viene.  Mientras tanto en la mitad de la calle, los vecinos van armando una fogata en la que ponen una olla gigante con agua, limón, traguito y astillas de canela, todo esto para cocinar el tradicional “Canelazo”, ingredientes comprados con los pesitos que quedaron de la colecta para la pintada y arreglada de la cuadra.

Calle iluminada en la noche de las velas

Faroles elaborados con tarros de aceite. Foto: Gloria Lugo. El Buque de Papel.

Esperando que las velas se consuman, se oye buena música, se conversa con los amigos y se comparte un buen momento de integración local. Cuando ya todo se ha terminado, cada familia regresa a sus casas para descansar y prepararse para disfrutar de todo lo que aún queda de la Navidad.

Ésta es sólo una de las muestras de las diferentes maneras como se puede compartir la emoción de las fiestas de navidad, y mientras algunas personas eligieron ir a ver el alumbrado navideño que hay en varios puntos de la ciudad y los espectáculos de juegos pirotécnicos, otros decidimos quedarnos en nuestro  barrio para compartir un amable momento con los vecinos y con la familia.